San Valentín

No es solo es un cuento

San Valentín, más que un cuento, tiene ya historia en mi cabeza. Y no solo en lo personal, también en la ficción que quise contar con esta sesión.

Esta idea lleva viviendo en mi cabeza desde hace unos 3 o 4 años, a puntito he estado de cobrarle alquiler.

Cupido significaba para mí hacer cada año una simple postal; alguna versión chorra y alguna para salir del paso. Pero jamás olvidaré mis 3 primeras postales, las que más se asemejaban a mi idea principal. Y es que estoy convencido de que mi Cupido tiene que cambiar de camello porque menudas las que me ha liado el muy cabrón.

Así que, me monté en mi cabecita una historia que poco a poco fui desarrollando. Ha pasado mucho tiempo desde que le propuse a, por supuesto, mi amigo Baco la idea y le gustó. Pero claro, necesitábamos un segundo y había que encontrarlo.

Y pasaba el tiempo pero no dábamos con ese segundo modelo.

Pero como todo en la vida, las situaciones cambian, y esta vez para bien. Finalmente, dimos con él.

Os dejo mi concepto de este día de fiesta que celebra el amor (JAJAJAJAJAJAJAJA), dista mucho de ese Cupido con pañales…

San Valentín, mi cuento

Primer Acto

Valentín era un ángel blanco ajeno a toda malicia ni perversión. Un día decidió dar un paseo por un bosque cuyas tierras eran casi del color del oro al que todos le prohibían ir porque, según, podría corromperse.

Contaba la leyenda que allí habitaba un hombre de muchos vicios carnales y, quien osara invadir su terreno, sufría graves consecuencias abandonando el bosque con desilusión.

Aun así, estaba convencido que la historia cambiaría a su paso por esas tierras.

San Valentín

Lleno de curiosidad se adentró en la maleza, pero no encontraba a nadie alrededor, buscaba a un hombre solitario para así poder dar con aquel ser al cual todos los hombres temían. No se percataba de que, muy de cerca, estaba siendo observado quizás con malicia, pero sobre todo con deseo.

San Valentín

Y continuó buscando, sin todavía darse cuenta que era seguido cada vez más de cerca.

Hasta que, por un un pequeño ruido de pisada que ha escuchado, el ángel blanco intenta girarse, pero ya era tarde, el ermitaño alzaba su látigo para alcanzar el cuello de Valentín…

San Valentín

El hombre, que ha jugado con ventaja y premeditación, como siempre que lo ha hecho anteriormente con otros, tiene al ángel blanco apresado con el látigo alrededor de su cuello.

Una vez seguro de su presa se acerca a Valentín mientras éste sigue intentado llenar de aire sus pulmones por las molestias del látigo alrededor de su cuello.

San Valentín

Pero el ángel blanco, sin saber el motivo, se empieza a dejar llevar y deja de luchar. Y es que hay algo seductor en la mirada del hombre que le lleva a rendirse. Ya sea por piedad o por ferviente deseo el hombre libera al ángel blanco del látigo.

San Valentín

Valentín ya ha caído en el juego de la seducción, pero las intenciones del hombre son muy oscuras, es solo cuestión de tiempo. Poco a poco el hombre se posiciona detrás de Valentín y este disfruta sentir su respiración en el cuello.

Es tarde ya para huir, Valentín se entrega al vaivén de las caderas del hombre, sintiendo cómo su cuerpo se estremece al convertirse ambos en una unidad en un ritmo sincronizado.

Ambos alcanzan el orgasmo y disfrutan ese minuto del después uno pegado al otro, como si el tiempo se detuviese en ese instante.

Segundo Acto

De repente, como vuelta a la realidad, Valentín cae al suelo a los pies de su depredador, deshecho. Tiene sentimientos encontrados: rabia, lujuria, culpa.

Y como era de esperarse, una vez saciado sexualmente, el hombre abandona a su víctima en el suelo.

Valentín intenta incorporarse y estirando un brazo trata de detener al hombre pero no llega ni a tocarle, falto de fuerzas se queda allí sin poder hacer más, mirando con perplejidad cómo se aleja el hombre.

Abatido y en absoluta soledad, decide quedarse en el bosque, no concibe en su cabeza volver atrás con la derrota sobre los hombros y con ese mal sabor de boca de haber perdido la batalla.

Se pone en pie y arranca sus alas blancas de cuajo, ya no las necesita, no las merece, ha sucumbido a la tentación de la piel. No se siente digno de la pureza que ellas representan.

Pero la sangre que derrama es absorbida por la tierra y el suelo empieza a teñirse de su color.

San Valentín

Tercer Acto

Todo ha cambiado, incluso Valentín.

Las tierras se han cubierto de rojo sangre y, con el paso del tiempo, Valentín ha adquirido alas negras.

Consigo lleva un arco y flechas que, empeñado en venganza, ha ido disparando contra árboles para así poder atacar su blanco final y lograr su cometido.

En silencio, le observa pensando en lo que será su ataque definitivo.

Su única diana imaginaria es el corazón del hombre, pero no para herirle o matarle sino para enamorarlo. Sin duda para hacer que lo mire con los ojos con los que quiere ser mirado, los del alma.

Así, una vez renovada la confianza en sí mismo, acorraló al hombre y disparó todas sus flechas, pero sin éxito. Ninguna surtió el más mínimo efecto.

San Valentín

Entregado a su desdicha y frustración partió de aquel bosque prohibido, sabiendo que algún día volvería y alcanzaría su meta.

Se dice que está entre nosotros los mortales, que ensaya lanzando flechas por doquier, que en algunas ocasiones acierta, que en otras son un fallo absoluto.

Moraleja para mi Cupido: CAMBIA DE CAMELLO YA!!!

FIN

Postales Anteriores

Ya os había mencionado que para San Valentín solía hacer alguna postal con mi punto de vista, más bien «anti San Valentín».

Así que, por qué no compartir las 3 primeras que hice y a las que les tengo mucho cariño:

2015

2016

San Valentín

2017

Gracias

No pretendo despedir esta galería sin dejar de dar gracias a Angel Abariturioz y a Dvd-cr por vuestra implicación y compromiso para esta sesión. Sin vosotros esta humilde galería no existiría, gran abrazo para ambos, repetiremos!!!